Historia del Flamenco

Historia del Flamenco

La historia del flamenco es la historia de Andalucía. Arranca cuando la etnia gitana, procedente de la India, entra en el territorio español como un vendaval (1415), impregnada de tantas culturas que fue encontrando durante su largo viaje. Llegaba ya afectada en sus vestidos, en su cante, en su forma de bailar.

Cuando la cultura gitana aterriza en Andalucía, la historia del flamenco comienza su andadura. La cultura gitana que llega ya no es hindú, pero tampoco es morisca, es una mezcla que termina de cuajar con el catalizador andalusí; que era el resultante de otro vendaval anterior, el árabe, que había llegado a la península ibérica 700 años antes.

Historia del flamenco, historia del pueblo gitano

En la historia del flamenco se mezclan, como en un crisol, cinco culturas, que además ya venían entreveradas por los siglos de camino: El pueblo gitano ( Se les creía “egipcianos”, de ahí “gitanos”), el pueblo árabe y los autóctonos de Andalucía, los que desde el principio habitaban el territorio español. Además estaban presentes los judíos; y los castellanos, en menor medida.

Como la memoria de cualquier típico pueblo nómada, la historia del flamenco, y hasta su etimología, se desdibuja en el tiempo. Se cree que el término “flamenco” proviene de la expresión andalusí fellah min gueir ard, que significa “campesino sin tierra”, o de la voz árabe fellah- mangu “los cantos de los campesinos”.

Hoy en día, cuando entramos en un tablao español y escuchamos cantar a un gitano una pieza de cante jondo, acompañado del rasguido de la guitarra, cuando escuchamos el profundo quejío al cantar, podemos retrotraernos en el tiempo y ver el lamento de un campesino sin tierra. Y cuando lo vemos bailar, elevarse, plantarse y compadrear, también vemos que este arte sale de la tierra, del propio suelo. Vemos que la historia del flamenco es, sin duda, la historia de los fellah-mangu.

Historia del flamenco, del género musical

Las primeras noticias en la historia del flamenco, de este género musical, se remontan al 1700/1800, pero ya se sabe, la historia escrita, a veces, va siglos por detrás de los hechos que luego se constatan.

Sí se sabe con certeza que el primer “Café cantante español”, precursor del típico tablao actual, se inauguró en Sevilla, en 1842. Eran locales nocturnos donde se podía beber y asistir a un espectáculo de flamenco en vivo, ver bailar a las bailaoras con los vestidos de topos al compás de una guitarra (desde siempre, los topos, o lunares, son emblema en la vestimenta flamenca).

Los cafés cantantes inician la historia del flamenco como espectáculo público, que continúa con la invención de “La ópera flamenca”. Así se denominaba a las actuaciones de este arte en teatros y plazas de toros entre 1915 y 1955.

Esas cuatro décadas constituyen la edad de oro en la historia del flamenco, surgen grandes figuras y se consolida el flamenco como arte mayor.

Al día de hoy, tres siglos después de su aparición, el flamenco sigue sin ser reconocido en su magnitud, como el gran arte musical español que es.