El tablao flamenco en Madrid

El tablao flamenco en Madrid

Tablao flamenco Madrid es donde un artista flamenco debe triunfar. Porque en Murcia hay buen flamenco, pero es en Madrid, en la capital, donde se sale por la puerta grande o se fracasa.

En un tablao flamenco de Madrid, en el centro de la ciudad, cantó (durante 12 años) Camarón de la Isla acompañado a la guitarra por Paco de Lucía. Ahí es nada.

El tablao (viene de tablas, porque antiguamente se ponían unas tablas en el suelo para que retumbara el taconeo), es el sitio idóneo para la música flamenca en vivo.

Este arte necesita intimidad, proximidad. Un tablao flamenco en Madrid, un cantaor y una guitarra flamenca, una bailaora y su vestido de lunares, rodeadas de público tomando una sangría fresquita… Ese espacio reducido, es el marco inmejorable para este arte.

El tablao flamenco en Madrid, música, show, espectáculo

Así como en la Plaza de toros de Las Ventas es donde se confirma la valía de un torero, en un tablao flamenco de Madrid es donde la música, el baile con su revuelo de vestidos, el show, en fin, todo el espectáculo flamenco, toma el sello de calidad.

El público que va a comprar entradas para el tendido 7, es igual de crítico que el que va a comprar entradas al tablao flamenco en Madrid. Aquí no hay concesiones. Si brilla la emoción, sales a hombros. Si el baile no tiene sentimiento, sales a almohadillazos.

Tablao flamenco en Madrid capital

Hay algún tablao flamenco en Madrid, por el centro de esta capital, que confunde el flamenco con el folklore andaluz. Hacen un espectáculo en vivo donde hay mucho show y mucha diversión para extranjeros. Sevillanas, vestidos de faralaes de muchos colores, sangría, y mucha guasa. En ese tablao flamenco de Madrid animan al público a dar palmas (con lo complicado que es) y hasta los suben al escenario a bailar. Luego se sacan una foto al lado de una gitana con vestido de lunares, y claro, al final se van encantados.

Eso que ya decía Federico García Lorca: No hay que confundir el flamenco, el arte puro del cante jondo, con el folklore andaluz.

Porque no se trata de negar la diversión que se produce en ese tablao flamenco de Madrid, aunque sea de feria, y un poco chabacana. Se trata de separar el arte flamenco de la chirigota. El arte flamenco bebe en lo popular, pero lo estiliza, lo reduce y lo sustancia de tal manera, que lo convierte en culto. Toma el sabor popular, y sin perderlo, lo convierte en arte puro.